MAQUIAVELO COMO HUMANISTA:

MAQUIAVELO COMO HUMANISTA:

Maquiavelo fue un humanista florentino, fue empleado como diplomático por el Público Florentino hasta 1512, cuando los Medici fueron restaurados. A diferencia de los humanistas que trabajaban para el Papa en Roma, Maquiavelo era hostil al Papado, que veía como la principal causa de fragmentación y debilidad política italiana. También es importante que su verdadera lealtad fuera a la forma republicana de gobierno,y expresa esta preferencia en los Discursos sobre Tito Livio.

Cuando escribió El Príncipe, por otro lado,estaba tratando de conseguir un trabajo con los Medici, y así dirigió su consejo al nuevo gobernante de Florencia, Lorenzo Duque de Urbino (nieto de Lorenzo el Magnífico

Carta de Maquiavelo a Francisco Vettori

Esta carta describe la vida de Maquiavelo después de su exilio de Florencia por los Medici.”Mala suerte” se refiere a su arresto y tortura bajo sospecha de haber plantado contra la familia Medici recientemente restaurada. Fue liberado, pero nunca más tuvo un empleo político como ese durante la República de 1494-1512. En cambio, pasó sus días con los aldeanos locales incultos, y sus noches con los antiguos, especialmente Livy. Sus escritos, como El Príncipe y los Discursos, se hicieron en este período. Francesco Vettori era un amigo y embajador de buena posición en Roma, de quien Maquiavelo buscó ayuda en su búsqueda de empleo. Su correspondencia produjo algunas cartas notables, de las cuales esta es la más famosa.

10 de diciembre de 1513 Magnífico Embajador,Francesco Vettori

Vivo en mi granja, y desde que tuve la última mala suerte, no he pasado veinte días, reuniéndolos todos, en Florencia. Hasta ahora he estado atrapando zorzales con mis propias manos. Me levanté antes del día, preparedbirdlime, salió con un paquete de jaulas en mi espalda, así que me parecía Geta cuando regresaba del puerto con Amphitryon libros. Atrapé al menos dos zorzales y casi seis. Y así lo hice todo septiembre. Entonces, este pasatiempo, lamentable y extraño, se apagó, a mi disgusto. Y de qué clase es mi vida, te lo diré.

Me levanto por la mañana con el sol y voy a una arboleda que estoy cortando, donde permanezco dos horas para mirar el trabajo del día anterior y matar un tiempo con los cortadores, que siempre tienen lista una historia de mala suerte, sobre ellos mismos o sus vecinos. Y en cuanto a esta arboleda, podría contarles mil cosas buenas que me han pasado, indistintamente con Frosino da Panzano y otros que querían algo de esta leña. …Salir de la arboleda, voy a aspring, y luego a mi aviario. Tengo un libro en el bolsillo, ya sea Dante o Petrarca, o uno de los poetas menores, como Tibulo, Ovidio y similares. He leído sus tiernas pasiones y sus amores, recuerdo los míos, disfruto un rato en ese tipo de sueños. Luego me muevo por el camino a la posada; hablo con los que pasan, pregunto noticias de sus aldeas, aprendo varias cosas y observo los diversos gustos y fantasías de los hombres. En el transcurso de estas cosas llega la hora de la cena, donde con mi familia como la comida que esta pobre granja mía y mi pequeña propiedad permiten. Después de comer, vuelvo a la posada;está el anfitrión, generalmente un carnicero, un molinero, dos hornos. Con ellos me hundí en la vulgaridad durante todo el día, jugando al cricca y a la trich-traqueot, y luego estos juegos provocan disputas y disputas e innumerables insultos con palabras ofensivas, y por lo general peleamos por un centavo, y sin embargo se nos escucha gritar hasta SanCasciano. Así que, involucrado en estas nimiedades, mantengo mi cerebro sin que se enmohezca, y satisfago la malicia de este destino mío, siendo feliz de que me lleve por este camino, para ver si se avergonzará de ello.

A la llegada de la noche, regreso a mi casa y entro en mi estudio; y en la puerta me quito la ropa del día,cubierta de barro y polvo, y me pongo prendas majestuosas y cortesanas; y me vuelvo a vestir adecuadamente, entro en los antiguos atrios de hombres antiguos, donde, recibidos por ellos con afecto, me alimento de esa comida que solo es mía y para la que nací, donde no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarles el motivo de sus acciones; y ellos en su amabilidad me responden; y durante cuatro horas no siento aburrimiento, olvido todos los problemas, no temo a la pobreza, no me asusta la muerte; me entrego por completo a ellos.

Y como Dante dice que no produce conocimiento cuando escuchamos pero no recordamos, he anotado todo en su conversación que me ha beneficiado, y he compuesto un pequeño trabajo Sobre Principados (El Príncipe),donde profundizo lo más que puedo en consideraciones sobre este tema, debatiendo qué es un principado, de qué tipo son, cómo se ganan, cómo se conservan, por qué se pierden. Y si alguna vez encuentras placentera alguna de mis fantasías,ésta no debería desagradarte; y por un príncipe, y especialmente por un nuevo príncipe, debería ser bienvenida. De ahí que lo dedique a Su magnificencia Egiuliano. Filippo Casavecchia lo ha visto; puede darte cuenta en parte de la cosa en sí y de las discusiones que he tenido con él, aunque todavía lo estoy ampliando y revisando.

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